
El siguiente articulo, hace parte del prologo del libro “La etica Hacker” que puede descargar gratuitamente de este enlace. Fue escrito por Linus Torlvalds (Foto) quien es el pionero del software libre en el mundo, ya que es el creador del kernel de Linux. Vale la pena hacer la acotación, que el termino hacker se utiliza para aquella persona profesional en un área, y deseosa de compartir conocimientos, es decir, cualquiera puede ser hacker sin saber de sistemas. Los desarrolladores de virus y demás personas interesadas en violar la seguridad informática, son en realidad Crakers, aclarado esto, ¿por que el hacker es como es?. Linus Torvalds lo pone en términos para el publico común.
Conocí a Pekka y a Mauel en un acto que la Universidad de California, en Berkeley había preparado en el Área de la Bahía, un simposio de media jornada sobre las desafíos de la sociedad red, que reunió a las principales figuras de las ciencias sociales para hablar sobre la tecnología contemporánea y la sociedad, y en el que me encontraba como representante de la vertiente técnica.
Si bien no soy una persona que se intimide con facilidad, aquél no era, precisamente, el tipo de marco en el que me sentía más cómodo. ¿Cómo iban a encajar mis opiniones en las de aquel grupo de sociólogos que hablaban de tecnología? Bueno, oye, me dije, si hay sociólogos que hablan de tecnología, bien puede haber un tecnólogo que hable de sociología. Lo peor que podía suceder era que no me volvieran a invitar. ¿Qué podía perder?
Siempre acabo preparando las charlas el día antes, y, de nuevo, allí estaba yo buscando febrilmente un <<ángulo>> desde el que hablar al día siguiente. Una vez conseguido el ángulo –la plataforma–, lanzarse a escribir no suele ser tan difícil. Sólo necesitaba una idea.
Terminé por explicar por qué el hacker es como es y la razón por la que Linux, el pequeño sistema operativo que inicié, parece atraer tanto a los hackers y sus valores. De hecho, acabé pensando no sólo en los hackers sino en nuestras motivaciones más nobles en general. Y di a aquella noción –con la humedad y el menosprecio de mí mismo que me caracterizan– el nombre de <<Ley de Linus>>.
La ley de Linus
La ley de linus establece que todas nuestras motivaciones se pueden agrupar en tres categorías básicas. Y lo que es aún más importante, el progreso consiste en ir pasando de una categoría a la siguiente como <<fases>> de un proceso de evolución. Las categorías son, por este orden, <<supervivencia>>, <<vida social>> y <<entretenimiento>>. La primera fase, la supervivencia, salta a la vista. La prioridad de cualquier ser vivo es sobrevivir.
¿Y las otras dos? Suponiendo que estemos de acuerdo en considerar que la supervivencia es una ferza motivadora fundamental, las otras se siguen de la pregunta: <<¿por qué está dispuesta la gente a arriesgar su vida?>>. Algo por lo que uno pueda perder su vida tiene que ser una motivación sin duda fundamental.
A algunos les podría parecer discutible mi selección de fuerzas motivadoras, pero creo que estoy en lo cierto. Es fácil encontrar ejemplos de personas y de otros seres vivos que valoran sus vínculos sociales más que a sus vidas. En la literatura universal, Romeo y Julieta es el ejemplo clásico, sin duda, pero también la noción de <<morir por la propia familia/patria/religión>> refleja con claridad que los vínculos sociales pueden llegar a ser más importantes que la vida de uno mismo.
El entretenimiento puede parecer una elección extraña; pero por entretenimiento entíendo algo más que jugar con la Nintendo. Es el ajedrez. Es la pintura. Es el ejercicio mental que comporta cualquier intento de explicar el universo. Einstein no estaba motivado por la supervivencia cuando pensaba en la física. Tampoco debió de ser para él una cuestión social. Era entretenimiento. Entretenimiento es algo intrinsecamente interesante y capaz de plantear desafíos.
Y la búsqueda de entretenimiento constituye sin duda un fuerte impulso. No es que alguien llegue a desear morir por la propia Nintendo, pero pensemos por ejemplo, en la expresión <<morir de aburrimiento>>: alguien, sin duda, preferiría morir que aburrirse por toda la eternidad, razón por la cual hay gente que se dedica a tirarse de aviones sin tener motivo aparente para hacerlo, sólo por el estremecimiento que les produce saltar al vacío y poner coto de este modo al aburrimiento.
Y el dinero, ¿es una motivación? El dinero sin duda es algo útil, pero la mayoría estaría de acuerdo en que el dinero per se no es lo que motiva en última instancia a las personas. El dinero motiva por lo que comporta, es el definitivo instrumento de trueque para conseguir lo que realmente nos interesa y preocupa.
Obsérvese que con el dinero, por lo general, resulta fácil adquirir supervivencia, aunque es mucho más difícil comprar vínculos sociales y entretenimiento. Sobre todo, entretenimiento con E mayúscula, el que acaba dando sentido y significado a la existencia. Tampoco se debe pasar por alto el efecto social que supone tener dinero, se compre algo o no con él. El dinero cuntinúa siendo algo muy poderoso, pero no es más que un representante, un apoderado de otros factores mucho más fundamentales. La ley de Linus no se interesa tanto por el hecho de que éstas sean las tres motivaciones de las personas, sino por la idea de que nuestro progreso consiste en ir pasando de una fase a otra en un proceso completo desde la <<supervivencia>> a la <<vida social>> y al <<entretenimiento>>.
¿Sexo? Sí, claro. Sin duda empezó siendo supervivencia y continúa siéndolo. Nada que objetar. Pero en los animales más desarrollados ha dejado de ser una cuestión de pura supervivencia: el sexo ha pasado a formar parte del tejido social. Y, en el caso de los seres humanos, el sexo por antonomasia es entretenimiento.
¿Copas y comidas? Lo mismo. ¿Guerra? Lo mismo. Puede que la guerra no haya completado el proceso, pero la CNN hará todo cuanto tenga en su mano para conseguirlo. Empezó siendo supervivencia y va camino de convertirse inexorablemente en entretenimiento.
Hackers 
Todo esto puede aplicarse sin lugar a dudas a los hackers. Para ellos, la supervivencia no es lo principal. Pueden subsistir bastante bien a base de donuts y pepsi-colas. Hablando en serio, desde el momento en que se puede tener un ordenador en el escritorio, no es probable que la primera preocupación que nos mueva sea cómo conseguir comer caliente o conservar el techo que nos cobija. Si bien la supervivencia, continúa siendo un factor motivador, no es en realidad una preocupación cotidiana, capaz de excluir al resto de las motivaciones.
Un <<hacker>> es una persona que ha dejado de utilizar su ordenador para sobrevivir (<<me gano el pan programando>>) y ha pasado a los dos estadios siguientes. Él (o, en teoría aunque en muy contadas ocasiones, ella) utiliza el ordenador para sus vínculos sociales: el correo electrónico e Internet son las grandes vías para acceder a una comunidad. Pero para el hacker un ordenador es también entretenimiento. No me refiero a los juegos, ni tampoco a las bellas imágenes que circulan por la red. El ordenador mismo es entretenimiento.
Así llega a crearse algo como el sistema Linux. No se trata de hacer mucho dinero. La razón por la que los hackers de Linux hacen algo es que lo encuentran muy interesante y les gusta compartir eso tan interesante con los demás. De repente, se obtiene entretenimiento del hecho de estar haciendo algo interesante, a la vez que se alcanza una repercusión social. Se logra así este efecto de la red Linux, donde hay multitud de hackers que trabajan juntos porque disfrutan con lo que hacen.
Los hackers creen que no hay un estadio de motivación superior a éste. Y es esa creencia lo que ejerce un poderoso efecto en un dominio que va mucho más allá de Linux.
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